La noche del Lazio–Milan debía acoger una coreografía simbólica pero potentísima: la palabra “Libertà” extendida a lo largo de toda la Tribuna Tevere. Un mensaje no violento, no ofensivo, no político en sentido partidista, sino vinculado a la protesta civil y pacífica que parte de la afición lleva adelante desde hace semanas.
Sin embargo, una hora antes del pitido inicial, el club comunicó la prohibición de exhibir la pancarta, retirando los cartones ya colocados. Según el comunicado de la afición organizada, la decisión fue impuesta directamente por el presidente y senador de la República Claudio Lotito, generando indignación e incredulidad entre los presentes.
El episodio no es solo una cuestión de afición: toca principios constitucionales fundamentales.
Los derechos constitucionales implicados
Libertad de expresión – Art. 21 de la Constitución
El artículo 21 establece que “todos tienen derecho a manifestar libremente su pensamiento mediante la palabra, el escrito y cualquier otro medio de difusión”.
Una coreografía en un estadio es, a todos los efectos, una forma de expresión colectiva.
La palabra “Libertà” no contiene insultos, amenazas, propaganda de odio ni referencias prohibidas por la ley. Es un concepto universal, protegido y tutelado.
Libertad de reunión – Art. 17 de la Constitución
Los aficionados reunidos en un estadio ejercen una forma de reunión pacífica.
El artículo 17 solo permite limitaciones por “motivos probados de seguridad o incolumidad pública”.
No se indicó ningún riesgo concreto para justificar la prohibición.
Igualdad y no discriminación – Art. 3 de la Constitución
Impedir la exhibición de un mensaje neutro y no violento puede configurar un trato discriminatorio hacia una parte de la afición, sobre todo si la motivación está ligada a la protesta en curso.
Papel de las instituciones – Art. 54 de la Constitución
El artículo 54 exige que quienes ejercen funciones públicas lo hagan con “disciplina y honor”.
Si un senador interviene para censurar una palabra que representa un valor fundacional de la República, la paradoja institucional es evidente.
Por qué no es delito exhibir la palabra “Libertà”
Ninguna norma prohíbe el uso del término
No existe ninguna ley italiana que prohíba exhibir la palabra “Libertà” en lugares públicos o privados.
No es un mensaje político partidista, no es propaganda electoral, no es incitación a la violencia.
No entra en los delitos de estadio
La normativa sobre seguridad en los estadios (Ley 401/1989 y sucesivas modificaciones) castiga:
la violencia,
las amenazas,
la discriminación racial,
los símbolos prohibidos,
la incitación al odio.
La palabra “Libertà” no entra en ninguna de estas categorías.
No viola los reglamentos deportivos
Los reglamentos de la FIGC y de la UEFA prohíben:
los mensajes discriminatorios,
los contenidos políticos explícitos,
la propaganda.
Una palabra abstracta, universal y no referida a partidos o ideologías no puede ser clasificada como propaganda política.
Por qué la prohibición es problemática desde el punto de vista jurídico y social
Es una forma de censura privada con efectos públicos
Una sociedad deportiva puede reglamentar el uso de los espacios, pero no puede violar derechos constitucionales sin motivaciones de seguridad reales y documentadas.
Es un precedente peligroso
Si se prohíbe “Libertà”, ¿qué se puede prohibir mañana?
¿Cualquier forma de disenso? ¿Cualquier crítica civil?
Es un acto que alimenta la tensión en lugar de reducirla
Las fuentes periodísticas confirman que la prohibición generó una indignación generalizada y agravó la fractura entre afición y club.
La protesta en curso y el significado de la palabra “Libertà”
La protesta de los aficionados no se refiere solo a resultados deportivos, sino a un modelo de gestión percibido como autoritario, distante y poco transparente.
En este contexto, la palabra “Libertà” podía representar:
libertad de crítica,
libertad de disenso,
libertad de identidad colectiva,
libertad de vivir la Lazio como patrimonio popular.
Precisamente por ello, la censura resulta aún más grave: golpea un símbolo que pertenece a todos.
Una herida abierta en la relación entre club y afición
Las reconstrucciones coinciden: la retirada de la coreografía fue repentina, inmotivada y percibida como un abuso de poder.
El gesto unió a gran parte de la afición en un sentimiento común de indignación.
La frase difundida por la afición organizada resume perfectamente la situación:
“No se detiene el viento con las manos.”
Invitamos también a leer esta interesante reflexión en X: https://x.com/giacomoleandri/status/2033310014098592106?s=46&t=Zng8PCaS6otQAqLFnldqww

